Para saber que podemos hacer para mejorar nuestra salud, primero hemos de conocer qué és lo que nos afecta, y cuales són los aspectos en los que podemos intervenir.

       Hay muchos factores que inciden sobre nuestra salud. Para empezar, las enfermedades existen y podemos contraerlas, y no se conocen todos los mecanismos para poder prevenirlas. También están los factores medioambientales. Podemos intentar limitar o controlar algunos, pero sin duda la contaminación del aire, el agua o los alimentos afectan de alguna manera a todo el Planeta.

       Luego está la cuestión de la genética. Nuestros genes marcaran muchas de las enfermedades que podamos padecer a lo largo de nuestra vida, y eso es algo que nosotros (de momento) no podemos fácilmente controlar.

ira

       Pero hay otros aspectos de la cuestión en los que si podemos incidir personalmente. Uno de ellos y muy importante, es el de las emociones bloqueadas, guardadas y acumuladas en nuestro interior. La tensión, la ira, el miedo o la culpa producen daños en nuestro organismo. Los pensamientos negativos inciden directamente en nuestra salud, como ha sido demostrado ampliamente por muchos cientificos. Incluso existe una nueva especialidad médica llamada Psiconeuroinmunología.  Hay muchos libros que tratan de esta cuestión . Uno de ellos es “Todo está bien”, escrito conjuntamente por la Dra. Mona Lisa Schultz y Louise Hay .

       Otra cuestión a abordar es el tema de las creencias de cada individuo con respecto a su propia salud. Estas creencias se forman en nuestra infancia a partir de los mensajes recibidos por nuestros padres y entorno familiar, principalmente. Por ejemplo, ¿piensas que es normal estar enfermo? ¿Crees que eres una persona sana?. Y es que las creencias influyen directamente en nuestras experiencias. Cómo dice Louise Hay, precursora del pensamiento positivo y creadora del sistema de transformación personal que enseño y practico: “Nuestro cuerpo quiere estar sano y sentirse bien, pero también escucha cada palabra que pensamos o pronunciamos, y refleja nuestras creencias interiores. Cuando escuchamos a nuestro cuerpo en lugar de tapar cada síntoma con una pastilla, entendemos lo que necesitamos para sanar, y volvemos a tener bajo control nuestra salud”.

       Esto no debe en absoluto hacernos sentir culpables por lo que nos pasa, porque no lo somos. No se trata de culpa. Se trata de asumir la responsabilidad de nuestra vida y lo que en ella acontece. Si descubres que tienes en tu interior alguna creencia negativa o limitante, quizás te gustaría cambiar ese pensamiento por uno nuevo, que te anime y te apoye, como “Ahora decido pensar que soy una persona fuerte y sana”, por ejemplo.

       Otro aspecto, relacionado con lo anterior es el de la actitud. ¿Te has parado a pensar alguna vez cual es tu actitud frente a la enfermedad? ¿Tienes una actitud activa, positiva? ¿O te has situado en el papel de víctima?

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       Yo creo que es de vital importancia para mejorar nuestra salud adoptar una actitud activa ante ella. Creo que es bueno que nos comprometamos con nosotros mismos en nuestro cuidado personal. Cuando te responsabilizas de tu salud comienzas a hacer todo lo que está en tu mano para mejorarte, desde cambiar tu alimentación, abandonar hábitos  perjudiciales, realizar algún ejercicio físico, disminuir tu ritmo de trabajo, hasta cuidar de tu diálogo interior. En definitiva,  te conviertes en una persona que trata con amor y alegría a su cuerpo y a su espíritu.

       Como dice Louise Hay: “La buena salud surge del  amor y del aprecio. Dale todo tu amor a tu cuerpo, mímalo, háblale con dulzura, escúchalo y cuídalo con esmero. Ama la vida y la vida te amará a tí”.

Mª Àngels López Andrés

Coach Personal y Facilitadora de talleres “Sana tu vida” de Louise Hay.

Fuente: http://maria-angels-lopez.webnode.cat/

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